El estaba sentado en una mesita para dos del restaurant y justo vi el instante en el que cambió su ánimo. Me lo imaginé ansioso toda la semana, preparándose, pendiente de cada detalle de su apariencia. Yendo a la peluquería, dudando del lugar elegido, imaginando la música, mirándose al espejo y no decidirse. Mientras ingresaba al restaurant lo miré, él a mí. Y vi su cara de decepción. Obviamente a mi no me esperaba, yo tampoco iba a verlo a él. Pero noté la transmutación de su rostro reflejando el final de la espera, el darse por vencido. Y por ese momento ínfimo pero a su vez eterno compartí su tristeza. De alguna manera no estaba solo en su soledad.
Piacentini Mariano.
FRAGMENTOS DE MI FANTASIA.
¡Pulsiones al cosmos!Puro cuento...
16/08/2011
Momento exacto.
Caso no resuelto.
Testigo 1: “Llovía torrencialmente pero parecía como que nada le iba a impedir hacerlo. Lo vi decidido, su cara lo demostraba. Me llamó la atención. Hasta lo que yo pude ver porque dobló en la esquina, iba a paso firme, ocultaba algo en su mano izquierda envuelto en un trapo o remera, parecía un arma o cuchillo. Iba con su torso desnudo, se notaba que estaba transpirado pese a la lluvia. Bermudas y zapatillas deportivas. Luego fue un grito, dos disparos y vi medio cuerpo de él asomarse por la ochava desplomado en la vereda.”
Testigo 2: “Por lo que yo pude ver, la verdad es que es muy poco. Pero ella estaba parada como todos los días, es su trabajo. La esquina. Acá todos la conocemos y es una buena persona. El tipo vino a atacarla, la sorprendió pero ella logró defenderse. ¡Una verdadera tragedia!”
Testigo 3: “Oí el disparo y me dí vuelta, para ese entonces ya estaban los dos en el suelo. Gritos no hubo. Había dos armas en el suelo. Se habla de ajuste de cuentas, una venganza. Parece que ella había matado hace un tiempo a uno de los amigos de la barrita de él.”
Voy a dejar de contar esta historia, solo voy a agregar a lo que ya sabes y a lo que te imaginas que él era un ratero de barrio y ella oficial de policía. Ninguno de los testigos, ni nadie que investigará el caso descubrirá que se trató de una pasión y que bastó un mal entendido, la creencia de un posible engaño fue devastador para quienes conviven con armas. No habrá sospechas de ese amor que resultó imposible. No hay poder, ni fuerza en el mundo superior a la naturaleza. Como si el gato y el ratón pudieran formar una familia.
Piacentini Mariano.
Testigo 2: “Por lo que yo pude ver, la verdad es que es muy poco. Pero ella estaba parada como todos los días, es su trabajo. La esquina. Acá todos la conocemos y es una buena persona. El tipo vino a atacarla, la sorprendió pero ella logró defenderse. ¡Una verdadera tragedia!”
Testigo 3: “Oí el disparo y me dí vuelta, para ese entonces ya estaban los dos en el suelo. Gritos no hubo. Había dos armas en el suelo. Se habla de ajuste de cuentas, una venganza. Parece que ella había matado hace un tiempo a uno de los amigos de la barrita de él.”
Voy a dejar de contar esta historia, solo voy a agregar a lo que ya sabes y a lo que te imaginas que él era un ratero de barrio y ella oficial de policía. Ninguno de los testigos, ni nadie que investigará el caso descubrirá que se trató de una pasión y que bastó un mal entendido, la creencia de un posible engaño fue devastador para quienes conviven con armas. No habrá sospechas de ese amor que resultó imposible. No hay poder, ni fuerza en el mundo superior a la naturaleza. Como si el gato y el ratón pudieran formar una familia.
Piacentini Mariano.
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06/05/2011
Ignacio.
Se desprende la hoja del sauce y va a la deriva, su destino lo determina el viento, la gravedad, Dios si es que existe, choca en la frente de Ignacio que está sentado en un banco de plaza y le trae el ejercicio de la memoria. Ignacio se da cuenta que está llegando el otoño, otra estación del año y se despide del verano recordando momentos sucedidos en éste. Casi todos giran alrededor de Marcos, su mejor amigo, a quien lo viò por ultima vez ayer a la salida del club. Ignacio no deja de pensar, no puede dejar de pensar y hay momentos en que se sobrecarga y estalla. En sus diez años de vida nunca tuvo una pérdida tan grande como la que ocurrió este verano.
1 MES ANTES…
-Vamos hijo debes levantarte e ir al colegio…dale mi amor.
-¿Para que? El colegio no sirve para nada, ma. No quiero ir.
-Dale Ignacio, no empieces, levantate que se hace tarde.
Ignacio muy lentamente se sienta en la cama, suspira, toma fuerzas para levantarse y piensa que después de todo él sigue vivo, su corazón late, se pone de pie y comienza a caminar hacia el baño. Camino a este se cruza con su hermana Valeria que le sonríe de manera burlona y le sirve a Ignacio para confirmar que ese va a ser un día complicado, muy complicado.
Frente al espejo y con su cepillo de dientes higienizándole la boca se replantea la situación y se entusiasma al pensar que será el mayor de la clase y por lo tanto tendrá la imagen de un ser maduro ante sus nuevos compañeros y si, principalmente ante sus compañeras. Se regala una sonrisa, se acerca a su reflejo y nota algo nuevo en su rostro.
-¿Y esto? ¿Bigotes? Oh!! No!! No lo puedo creer, no puede ser!!! ¿Y ahora que hago? Mira que madurito terminé siendo, seré el abuelo de la clase. No tardará mucho a que el gracioso del aula me ponga el sobrenombre de “nono”. Me afeito. ¿Me afeito? No sé, así no quiero que me conozcan. Pero nunca me afeité... me afeito.
Ignacio abrió el cajón que esta debajo de la pileta y buscó…
-algodón, 1 sobre de shampoo, desodorante… ¿Dónde? ¿Dónde está? ¿Y ésto? TAM PO NES FE ME NI NOS- se escuchó decir en voz baja y enseguida miró hacia la puerta. Le dió vergüenza, nunca antes había visto unos y sabía que no era cosa de hombres, más bien conocía a éstos por una publicidad de televisión, pero no sabía exactamente como se usaban. Encontrarlos le trajo curiosidad y comenzó a observarlos minuciosamente e imaginó la utilidad de éstos pero incorrectamente, era muy inocente. De repente se acordó del porqué abrió el cajón.
-Acá esta!!
Agarró una maquina de afeitar descartable y vió que tenia una decenas de pelos entre la parte filosa, enseguida dedujo que se debía a su padre pero desconocía que el instrumento pertenecía a su mama. Una vez había visto a su papa afeitarse y se acordaba que en aquel momento le causó mucha gracia el rostro de su padre cubierto de espuma de afeitar. Imitándolo cubrió su floreciente bigote y empezó a rasurarse.
-Ja!!! Quien lo iba a decir? La primera vez que me afeito y ningún corte!!!- lo que el no notaba era el cambio de tono en su piel entre la parte recién afeitada y el resto de su cara que revelaba el acto de haberse afeitado. Salió del baño y se fué para su cuarto, volvió a cruzarse con Valeria y nada. No hubo comentario, ni gesto referido a lo que acaba de hacerse en la cara, lo cual significaba que la operación había sido un éxito y sonrió por lo bajo.
Se vistió con el uniforme del colegio del año pasado el cual delataba que creció en el verano al menos unos 3 cm. Y escuchó a su madre decir que, entre tantas cosas que hacia para sus dos hijos y por ella misma que debía ir a trabajar, dijo que vayan a desayunar urgente porque ya era tarde. Ignacio se tomó la taza de leche chocolatada de un solo trago y a pesar de que a su madre le molestaba esos modales de mala educación, esta vez no le dijo nada debido al apuro que sufría.
Sentados en el asiento trasero del coche de su madre, Valeria comenzó a advertirle a Ignacio sobre ciertas conductas que deberá tener frente a sus amigas, quienes compartirán el mismo aula durante todo el año.
-¡Mira nene, no te quieras hacer el vivo con mis amigas porque...! – en ese momento Valeria se quedo mirando a Ignacio como hipnotizada. 1,2,3 segundos y comienza a aparecer la sonrisa tan particular de Valeria que delata alguna maldad y que incomoda a Ignacio cada vez que la ve.
_ ¿Qué? ¿Qué pasa? – le dijo a su hermana, quien ya no sonreía, sino que se reía a carcajadas y le señalaba la cara, mas exactamente arriba de la boca.
-Ja! Ja! Tiene bigotes, 10 años y tiene bigotes!!! Ja! Ja! Como me río!!! Ja! Ja!
En ese momento Ignacio se toca donde hace aproximadamente unos 20 minutos antes yacían sus primeros signos de masculinidad y nota que tiene húmedo debido al vaso de leche chocolatada que acababa de tomar desesperadamente. Como no sabía si Valeria se refería a la afeitada, no dijo nada y se limpió con el antebrazo el resto de su desayuno, en ese momento su mama subió al auto y comenzó el viaje hacia la escuela. En el transcurso del recorrido, como era costumbre, su mama en cada semáforo en rojo aprovechaba y de una manera improvisada se maquillaba con el espejo retrovisor que esta dentro del vehículo. Mientras se pintaba los labios vio a Ignacio por el espejo y noto algo en la cara de este, como una claridad que jamás había visto en su hijo. Instantáneamente giró su cabeza y miró fijo a Ignacio, quien le devolvía una mirada acobardada, sorprendida, esas que ocultan algo detrás. Y si, la sospecha se confirmó. Su hijo estuvo jugando con los juguetes de sus padres. Como buena madre no dijo ni una sola palabra al considerar que su hijo ya comprendía todo. Lo charlaría luego a solas, así también se ahorraba una pelea entre sus dos hijos debido a que Valeria no dejaría en paz a su hermano durante el día.
La madre frenó el auto e Ignacio volvió de sus pensamientos, el no haber estado mirando el recorrido desde su casa hasta la escuela le hizo imaginar que se había tele transportado como en los dibujitos que vió en la tele. El estaba pensando qué pasará cuando tenga a Karen frente a frente, cara a cara. ¿Temblará? ¿Se pondrá colorado o le dolerá la panza? No supo que era mejor ¿Acaso podía elegir? Pero le intrigaba lo que sucedería, ya que Karen, aunque nunca lo supo, era su novia desde jardín y miles de veces su cabeza proyectó como un cine, la dulce fantasía de que estaban casados y tenían hijos que corrían con un perro en el parque de su casa. Pero al Ignacio de hoy, a éste Ignacio que se encuentra frente a la puerta de su escuela primaria le preocupa algo más, el ver a Karen y que no le pase nada.
Ignacio tuvo como una de sus nuevas compañeras a su propia hermana debido a que tuvo que repetir el año por encontrarse en una grave situación de salud. El recibió un corazón de otra persona, aquella que le brindo la oportunidad de seguir estando vivo, de seguir sintiendo, de la que le enseño a valorar el poder ver como envejece su cuerpo, el de sus seres queridos, las flores y los árboles.
Ignacio vive esta nueva etapa de manera mas intensa, lo cual muchas veces se encuentra en una profunda depresión, como ahora, con una mezcla de muchas confusiones.
HOY (Presente)
Marcos es uno de los puntos que marcan este estado de ánimo. El ultimo martes en el club deportivo se realizó una competencia de natación en la cual Marcos participó y salió en primer lugar. Ignacio que fué a verlo recibió la dedicatoria del triunfo por Marcos, que ni bien salió de la pileta buscó con la mirada a “nacho” (como suele decirle a Ignacio) entre las personas que estaban en la tribuna y lo señaló con el dedo índice de su mano derecha y le dijo “para vos, para vos”. Ignacio muy contento levantó los brazos y comprendió lo que le dijo su amigo porque pudo leerles los labios.
Una vez que Marcos salió del vestuario Ignacio fué a darles las felicitaciones y un gran abrazo. Fue un momento muy emotivo para ambos, ya que comenzaban una nueva etapa como amigos.
1 DIA ANTES… (lunes, anterior al día de la carrera)
Marcos- Algo pasó, vos no eras así!!! Entendeme Ignacio, lo que te digo puede ser cierto. ¿Por que no lo pensás? Yo estoy seguro…
Ignacio-Ta bien!!! Ta bien!!! Supongamos que es como vos decís, que yo al tener otro corazón mis pensamientos, sentimientos, mis gustos, mi forma de ser cambio. ¿Qué tengo que hacer?
Marcos- No se muy bien, jamás me imagine esto, y eso que mi mama le dice a la gente que soy un chico con mucha imaginación porque me la paso jugando de lo mas contento estando solo. Pero no se…mira, quizás no debas hacer nada, quizás es mejor.
Ignacio- ¡No! ¿Como va a ser mejor? No sé, tampoco es peor pero me confunde, es como volver a nacer pero con el cuerpo que ya tenía.
¡No!- dijo Marcos entusiasmado- ¡es como en las películas en las que el protagonista pierde la memoria y no recuerda ni a su esposa, a sus hijos…
- Cállate gil!!! – lo interrumpió Ignacio- ¿Qué decís? Yo me acuerdo de todo nabo! Lo que me pasa es que no me gustan algunas cosas que antes si.
Marcos- Si es raro. No puedo creer lo de Karen ¿Cómo antes te gustaba y ahora no? Vos, que ponías cara de gil mirándola en el aula!!! Vos, que te pusiste colorado cuando tuviste que bailar con ella para el 25 de mayo!!!
Ignacio- Pará! Pará! No me cargues! ¿Querés que empiece a cargarte yo? Lo increíble es que me acuerdo que me gustaba Karen, pero no entiendo porqué me gustaba y ahora es más, la veo horrible!!!
Marcos- Ja! Ja! Ja! Si, es fea la pobre pero tampoco para tanto. Ja! Ja!
Después de reírse, Marcos observo a Ignacio que le devolvió la mirada y ambos se quedaron callados, provocando un frío silencio que duro un minuto, pero que pareció horas hasta que Ignacio comenzó a hablar…
Ignacio- Mira Marcos, acá todo cambió, yo cambie y por eso cambió todo.
Marcos- ¿Qué querés decir?
Ignacio- Sabés que quiero decir. Al cambiar mis gustos, aunque no perdí mis recuerdos, nuestra relación es otra, yo soy otro. Mi mama esta aprendiendo que comidas me gustan y cuales no, por ejemplo. ¿Me entendés?
Marcos- Más o menos, me confundo.
Ignacio- Mirá, yo me acuerdo de que vos sos… o mejor dicho eras mi mejor… pero no sé, ahora no se si me gusta tanto estar con vos. Lo raro es que me acuerdo que hace un tiempo hacíamos estas mismas cosas y me divertía un montón. Tampoco quiero dejar de ser tu amigo porque si antes lo eras por algo será…
Marcos- Creo entender un poco. No sé, me pongo en tu lugar y es feo. No es fácil (se produjo otro silencio) ¿Si empezamos de cero? – dijo Marcos como pensando en voz alta.
Ignacio- ¿Qué?
Marcos- ¡¡¡Si!!! ¡¡¡Papa frita!!! Empecemos de cero, si no hay otro remedio!
Ignacio- Y si, es que no hay otro remedio, o sino no nos vemos mas…
Marcos-¿Qué decís tarado? Hay a veces en que pienso que no cambiaste nada en realidad y seguís siendo el mismo imbecil y terco de siempre.
Ignacio- Ta bien! Ta bien! No putiés! No putiés que yo no te putié!!! Eh? – le contesto Ignacio antes de que termine de hablar.
Se produjo otro silencio, pero otra clase de silencio, en el cual no existía el frío, sino al contrario, calido y lleno de primavera, el cual daba muchas cosas por entendidas entre dos personas que se daban una nueva oportunidad.
Se miraron y comenzaron a reír a carcajadas. Luego…
-¿Amigos?- le dijo Marcos acercándole la mano a Ignacio.
- Veremos…- dijo Ignacio sonriendo y le estrecho la mano.
Marcos- ¡Idiota!
Y comenzaron a reírse.
PRESENTE.
Se desprende la hoja del sauce y va a la deriva, su destino lo determina el viento, la gravedad, Dios si es que existe, choca en la frente de Ignacio que esta sentado en un banco de plaza y le trae el ejercicio de la memoria. Ignacio se da cuenta que está llegando el otoño, otra estación del año y se despide del verano recordando momentos sucedidos en éste. Casi todos giran alrededor de Marcos, su mejor amigo, a quien lo viò por ultima vez ayer a la salida del club. Ignacio no deja de pensar, no puede dejar de pensar y hay momentos en que se sobrecarga y estalla. En sus diez años de vida nunca tuvo una pérdida tan grande como la que ocurrió este verano. Porque el nacer duele vida, el vivir trae felicidad y tristezas, y el sobrevivir es volver a tener la chance de transitar por éstas.
Ignacio le perdió el miedo a la muerte. Ignacio esta perdiendo el miedo a conocerse, y esto duele.
Mariano Piacentini.
1 MES ANTES…
-Vamos hijo debes levantarte e ir al colegio…dale mi amor.
-¿Para que? El colegio no sirve para nada, ma. No quiero ir.
-Dale Ignacio, no empieces, levantate que se hace tarde.
Ignacio muy lentamente se sienta en la cama, suspira, toma fuerzas para levantarse y piensa que después de todo él sigue vivo, su corazón late, se pone de pie y comienza a caminar hacia el baño. Camino a este se cruza con su hermana Valeria que le sonríe de manera burlona y le sirve a Ignacio para confirmar que ese va a ser un día complicado, muy complicado.
Frente al espejo y con su cepillo de dientes higienizándole la boca se replantea la situación y se entusiasma al pensar que será el mayor de la clase y por lo tanto tendrá la imagen de un ser maduro ante sus nuevos compañeros y si, principalmente ante sus compañeras. Se regala una sonrisa, se acerca a su reflejo y nota algo nuevo en su rostro.
-¿Y esto? ¿Bigotes? Oh!! No!! No lo puedo creer, no puede ser!!! ¿Y ahora que hago? Mira que madurito terminé siendo, seré el abuelo de la clase. No tardará mucho a que el gracioso del aula me ponga el sobrenombre de “nono”. Me afeito. ¿Me afeito? No sé, así no quiero que me conozcan. Pero nunca me afeité... me afeito.
Ignacio abrió el cajón que esta debajo de la pileta y buscó…
-algodón, 1 sobre de shampoo, desodorante… ¿Dónde? ¿Dónde está? ¿Y ésto? TAM PO NES FE ME NI NOS- se escuchó decir en voz baja y enseguida miró hacia la puerta. Le dió vergüenza, nunca antes había visto unos y sabía que no era cosa de hombres, más bien conocía a éstos por una publicidad de televisión, pero no sabía exactamente como se usaban. Encontrarlos le trajo curiosidad y comenzó a observarlos minuciosamente e imaginó la utilidad de éstos pero incorrectamente, era muy inocente. De repente se acordó del porqué abrió el cajón.
-Acá esta!!
Agarró una maquina de afeitar descartable y vió que tenia una decenas de pelos entre la parte filosa, enseguida dedujo que se debía a su padre pero desconocía que el instrumento pertenecía a su mama. Una vez había visto a su papa afeitarse y se acordaba que en aquel momento le causó mucha gracia el rostro de su padre cubierto de espuma de afeitar. Imitándolo cubrió su floreciente bigote y empezó a rasurarse.
-Ja!!! Quien lo iba a decir? La primera vez que me afeito y ningún corte!!!- lo que el no notaba era el cambio de tono en su piel entre la parte recién afeitada y el resto de su cara que revelaba el acto de haberse afeitado. Salió del baño y se fué para su cuarto, volvió a cruzarse con Valeria y nada. No hubo comentario, ni gesto referido a lo que acaba de hacerse en la cara, lo cual significaba que la operación había sido un éxito y sonrió por lo bajo.
Se vistió con el uniforme del colegio del año pasado el cual delataba que creció en el verano al menos unos 3 cm. Y escuchó a su madre decir que, entre tantas cosas que hacia para sus dos hijos y por ella misma que debía ir a trabajar, dijo que vayan a desayunar urgente porque ya era tarde. Ignacio se tomó la taza de leche chocolatada de un solo trago y a pesar de que a su madre le molestaba esos modales de mala educación, esta vez no le dijo nada debido al apuro que sufría.
Sentados en el asiento trasero del coche de su madre, Valeria comenzó a advertirle a Ignacio sobre ciertas conductas que deberá tener frente a sus amigas, quienes compartirán el mismo aula durante todo el año.
-¡Mira nene, no te quieras hacer el vivo con mis amigas porque...! – en ese momento Valeria se quedo mirando a Ignacio como hipnotizada. 1,2,3 segundos y comienza a aparecer la sonrisa tan particular de Valeria que delata alguna maldad y que incomoda a Ignacio cada vez que la ve.
_ ¿Qué? ¿Qué pasa? – le dijo a su hermana, quien ya no sonreía, sino que se reía a carcajadas y le señalaba la cara, mas exactamente arriba de la boca.
-Ja! Ja! Tiene bigotes, 10 años y tiene bigotes!!! Ja! Ja! Como me río!!! Ja! Ja!
En ese momento Ignacio se toca donde hace aproximadamente unos 20 minutos antes yacían sus primeros signos de masculinidad y nota que tiene húmedo debido al vaso de leche chocolatada que acababa de tomar desesperadamente. Como no sabía si Valeria se refería a la afeitada, no dijo nada y se limpió con el antebrazo el resto de su desayuno, en ese momento su mama subió al auto y comenzó el viaje hacia la escuela. En el transcurso del recorrido, como era costumbre, su mama en cada semáforo en rojo aprovechaba y de una manera improvisada se maquillaba con el espejo retrovisor que esta dentro del vehículo. Mientras se pintaba los labios vio a Ignacio por el espejo y noto algo en la cara de este, como una claridad que jamás había visto en su hijo. Instantáneamente giró su cabeza y miró fijo a Ignacio, quien le devolvía una mirada acobardada, sorprendida, esas que ocultan algo detrás. Y si, la sospecha se confirmó. Su hijo estuvo jugando con los juguetes de sus padres. Como buena madre no dijo ni una sola palabra al considerar que su hijo ya comprendía todo. Lo charlaría luego a solas, así también se ahorraba una pelea entre sus dos hijos debido a que Valeria no dejaría en paz a su hermano durante el día.
La madre frenó el auto e Ignacio volvió de sus pensamientos, el no haber estado mirando el recorrido desde su casa hasta la escuela le hizo imaginar que se había tele transportado como en los dibujitos que vió en la tele. El estaba pensando qué pasará cuando tenga a Karen frente a frente, cara a cara. ¿Temblará? ¿Se pondrá colorado o le dolerá la panza? No supo que era mejor ¿Acaso podía elegir? Pero le intrigaba lo que sucedería, ya que Karen, aunque nunca lo supo, era su novia desde jardín y miles de veces su cabeza proyectó como un cine, la dulce fantasía de que estaban casados y tenían hijos que corrían con un perro en el parque de su casa. Pero al Ignacio de hoy, a éste Ignacio que se encuentra frente a la puerta de su escuela primaria le preocupa algo más, el ver a Karen y que no le pase nada.
Ignacio tuvo como una de sus nuevas compañeras a su propia hermana debido a que tuvo que repetir el año por encontrarse en una grave situación de salud. El recibió un corazón de otra persona, aquella que le brindo la oportunidad de seguir estando vivo, de seguir sintiendo, de la que le enseño a valorar el poder ver como envejece su cuerpo, el de sus seres queridos, las flores y los árboles.
Ignacio vive esta nueva etapa de manera mas intensa, lo cual muchas veces se encuentra en una profunda depresión, como ahora, con una mezcla de muchas confusiones.
HOY (Presente)
Marcos es uno de los puntos que marcan este estado de ánimo. El ultimo martes en el club deportivo se realizó una competencia de natación en la cual Marcos participó y salió en primer lugar. Ignacio que fué a verlo recibió la dedicatoria del triunfo por Marcos, que ni bien salió de la pileta buscó con la mirada a “nacho” (como suele decirle a Ignacio) entre las personas que estaban en la tribuna y lo señaló con el dedo índice de su mano derecha y le dijo “para vos, para vos”. Ignacio muy contento levantó los brazos y comprendió lo que le dijo su amigo porque pudo leerles los labios.
Una vez que Marcos salió del vestuario Ignacio fué a darles las felicitaciones y un gran abrazo. Fue un momento muy emotivo para ambos, ya que comenzaban una nueva etapa como amigos.
1 DIA ANTES… (lunes, anterior al día de la carrera)
Marcos- Algo pasó, vos no eras así!!! Entendeme Ignacio, lo que te digo puede ser cierto. ¿Por que no lo pensás? Yo estoy seguro…
Ignacio-Ta bien!!! Ta bien!!! Supongamos que es como vos decís, que yo al tener otro corazón mis pensamientos, sentimientos, mis gustos, mi forma de ser cambio. ¿Qué tengo que hacer?
Marcos- No se muy bien, jamás me imagine esto, y eso que mi mama le dice a la gente que soy un chico con mucha imaginación porque me la paso jugando de lo mas contento estando solo. Pero no se…mira, quizás no debas hacer nada, quizás es mejor.
Ignacio- ¡No! ¿Como va a ser mejor? No sé, tampoco es peor pero me confunde, es como volver a nacer pero con el cuerpo que ya tenía.
¡No!- dijo Marcos entusiasmado- ¡es como en las películas en las que el protagonista pierde la memoria y no recuerda ni a su esposa, a sus hijos…
- Cállate gil!!! – lo interrumpió Ignacio- ¿Qué decís? Yo me acuerdo de todo nabo! Lo que me pasa es que no me gustan algunas cosas que antes si.
Marcos- Si es raro. No puedo creer lo de Karen ¿Cómo antes te gustaba y ahora no? Vos, que ponías cara de gil mirándola en el aula!!! Vos, que te pusiste colorado cuando tuviste que bailar con ella para el 25 de mayo!!!
Ignacio- Pará! Pará! No me cargues! ¿Querés que empiece a cargarte yo? Lo increíble es que me acuerdo que me gustaba Karen, pero no entiendo porqué me gustaba y ahora es más, la veo horrible!!!
Marcos- Ja! Ja! Ja! Si, es fea la pobre pero tampoco para tanto. Ja! Ja!
Después de reírse, Marcos observo a Ignacio que le devolvió la mirada y ambos se quedaron callados, provocando un frío silencio que duro un minuto, pero que pareció horas hasta que Ignacio comenzó a hablar…
Ignacio- Mira Marcos, acá todo cambió, yo cambie y por eso cambió todo.
Marcos- ¿Qué querés decir?
Ignacio- Sabés que quiero decir. Al cambiar mis gustos, aunque no perdí mis recuerdos, nuestra relación es otra, yo soy otro. Mi mama esta aprendiendo que comidas me gustan y cuales no, por ejemplo. ¿Me entendés?
Marcos- Más o menos, me confundo.
Ignacio- Mirá, yo me acuerdo de que vos sos… o mejor dicho eras mi mejor… pero no sé, ahora no se si me gusta tanto estar con vos. Lo raro es que me acuerdo que hace un tiempo hacíamos estas mismas cosas y me divertía un montón. Tampoco quiero dejar de ser tu amigo porque si antes lo eras por algo será…
Marcos- Creo entender un poco. No sé, me pongo en tu lugar y es feo. No es fácil (se produjo otro silencio) ¿Si empezamos de cero? – dijo Marcos como pensando en voz alta.
Ignacio- ¿Qué?
Marcos- ¡¡¡Si!!! ¡¡¡Papa frita!!! Empecemos de cero, si no hay otro remedio!
Ignacio- Y si, es que no hay otro remedio, o sino no nos vemos mas…
Marcos-¿Qué decís tarado? Hay a veces en que pienso que no cambiaste nada en realidad y seguís siendo el mismo imbecil y terco de siempre.
Ignacio- Ta bien! Ta bien! No putiés! No putiés que yo no te putié!!! Eh? – le contesto Ignacio antes de que termine de hablar.
Se produjo otro silencio, pero otra clase de silencio, en el cual no existía el frío, sino al contrario, calido y lleno de primavera, el cual daba muchas cosas por entendidas entre dos personas que se daban una nueva oportunidad.
Se miraron y comenzaron a reír a carcajadas. Luego…
-¿Amigos?- le dijo Marcos acercándole la mano a Ignacio.
- Veremos…- dijo Ignacio sonriendo y le estrecho la mano.
Marcos- ¡Idiota!
Y comenzaron a reírse.
PRESENTE.
Se desprende la hoja del sauce y va a la deriva, su destino lo determina el viento, la gravedad, Dios si es que existe, choca en la frente de Ignacio que esta sentado en un banco de plaza y le trae el ejercicio de la memoria. Ignacio se da cuenta que está llegando el otoño, otra estación del año y se despide del verano recordando momentos sucedidos en éste. Casi todos giran alrededor de Marcos, su mejor amigo, a quien lo viò por ultima vez ayer a la salida del club. Ignacio no deja de pensar, no puede dejar de pensar y hay momentos en que se sobrecarga y estalla. En sus diez años de vida nunca tuvo una pérdida tan grande como la que ocurrió este verano. Porque el nacer duele vida, el vivir trae felicidad y tristezas, y el sobrevivir es volver a tener la chance de transitar por éstas.
Ignacio le perdió el miedo a la muerte. Ignacio esta perdiendo el miedo a conocerse, y esto duele.
Mariano Piacentini.
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03/04/2011
Hambre compartido.
Voz del protagonista: “correr es peor, si paro a pensar aún empeora más. Me persigue por donde vaya, es una persecución en la que siempre pierdo. Me alcanza, atrapa, me devora.
¿Se hace parte de mi o yo de él? Qué importa.
Acá parado en la vereda a la vista de todos esta vez lo venceré, el obelisco también será testigo. Pensarán que estoy loco. Un linyera, un viejo loco, sucio y harapiento. No voy a negarlo.
Primero pongo el jamón, luego el queso, un poco de mayonesa no esta nada mal, la otra parte del pan y lo aplasto bien como a mi me gusta”
Mientras tanto desde un local de comidas rápidas alguien lo ve comer con tanto placer, que sale afuera y le pide un poquito de su sándwich imaginario.
Mariano Piacentini.-
¿Se hace parte de mi o yo de él? Qué importa.
Acá parado en la vereda a la vista de todos esta vez lo venceré, el obelisco también será testigo. Pensarán que estoy loco. Un linyera, un viejo loco, sucio y harapiento. No voy a negarlo.
Primero pongo el jamón, luego el queso, un poco de mayonesa no esta nada mal, la otra parte del pan y lo aplasto bien como a mi me gusta”
Mientras tanto desde un local de comidas rápidas alguien lo ve comer con tanto placer, que sale afuera y le pide un poquito de su sándwich imaginario.
Mariano Piacentini.-
20/03/2011
Esperando al nuevo dueño del sol.

Y ese día fue de luna, de luna llena y los chicos no entendían porque iban al colegio “si era de noche”. Las plantas enloquecieron y gritaban en silencio, hubo muchos desconcertados que llegaron tarde a su trabajo, como también hubo algunos que estuvieron más de lo habitual en los festejos de la noche. Enamorados que se cansaron de esperar el amanecer, pájaros que no soportaron mas el frío.
Les voy a contar algo que solo yo sé. Cuando era niño vi a un anciano que sacaba de un galpón al sol que estaba lleno de gas sujeto con una gruesa cadena, como lo sorprendí no tuvo más remedio que explicármelo todo. El trabajo de él era sacar todos los días el sol, dejarlo elevar y a la hora que le pareciese lógico volver a guardarlo. Nadie podría saber con exactitud la ubicación del sol ya que se encontraba entre montañas casi desiertas y el viento y las nubes se encargaban de hacer el efecto visual de distancia. Me contó también que del otro lado del mundo había otro sol, igualito a éste y que también un hombre se encargaba de sacarlo todos los días. Yo no podía creer nada de lo que veía, pero tuve que aceptarlo. ¡Estaba frente a mis ojos!
Entonces le pregunté por la luna a lo cual me respondió tranquilamente.
-Es lo mismo. ¿Ves aquel árbol?
- Si, le respondí asombrado de que la luna pueda estar detrás del él. ¡Detrás del árbol!
-Bueno. ¿Lo ves? Ese árbol no tiene nada que ver y comenzó a reírse a carcajadas.
- Ja,ja,ja. Disculpame por el chiste, pero me tenté. No, si, lo que te decía. La luna es igual, el mismo mecanismo pero hay una diferencia, ese trabajo lo hacen mujeres.
Antes de que pueda abrir la boca se adelantó a responderme.
-Los eclipses son distracciones del trabajo, cualquiera cada tanto las tiene.
El anciano me contó muchas historias como la vez que al elevar al sol se cruzó un pájaro que al chocar cayó desplumado al suelo, o la vez que decidió que en pleno verano, de pura maldad o bromista que era, darnos unos varios días de frio al dar solo unos pocos metros de cadena y tener al sol bajito apenas asomando. El dueño del sol como me gusta recordarlo se mostró entusiasmadísimo de mi presencia durante toda la tarde.
Hoy bien temprano supe que era el día, me estoy dirigiendo para allá, en cuestión de minutos llego. El anciano ha fallecido y yo voy a ocupar su lugar así los niños van al colegio contentos, las plantas no enloquecen, hay menos gente llegando tarde al trabajo, los enamorados disfrutan del amanecer y los pájaros no mueren de frio. Ahora ya saben la historia, ahora solo espero que alguien lea esto y me encuentre trabajando para convertirse en mi sucesor y ser el dueño de este gran globo.
Piacentini Mariano.
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Mariano Piacentini,
Sol
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27/09/2010
Distracción.
Y fue un instante, un mínimo instante en que la sombra se distrajo y se demoró en seguirme. Siento miedo, mucho miedo y contrariamente a mi niñez me da tranquilidad estar a oscuras.Piacentini Mariano Alejandro.
31/08/2010
La partida.
Y fueron horas, días enteros que ella permaneció ahí, quietita, a su lado, hasta que sucedió lo que se esperaba. El corazón de él dejó de latir, de su boca no salía más aliento. Podría decirse que disfrutaron de compartir esas últimas horas. Nunca pensó que sentiría en ese momento, la sorprendió un escalofrío que trepó por su espalda y justo ahí vio los ojos. Aquellos ojos que rogaban muerte, pedían un punto final hace un tiempo, los vio distintos, lleno de paz y tranquilidad, rebalsaban luz. Sobraron las palabras en ese momento, el silencio se lo dijo todo, podía volver a su casa y dormir sabiendo que a él le dio un mejor partir.Mariano Piacentini.
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cuento La partida
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